"La primera tarea de la educación es agitar la vida y luego dejarla libre para que se desarrolle." Maria Montessori

Información pedagógica interesante y relevante para nuestro proyecto

Períodos de desarrollo en la infancia (PIAGET)

Las etapas desde el nacimiento son: sensoriomotora, preoperacional, operaciones concretas y operaciones formales. Para nuestro proyecto educativo tienen especial importancia las que se corresponden con el período de la Educación Infantil y la Primaria.

- Etapa preoperatoria. De los 2 a los 7 años (coincide más o menos con la etapa de infantil). El lenguaje se desarrolla de una manera increíble. Es capaz de crear símbolos nuevos. El juego libre es lo más importante para interiorizar el aprendizaje, gracias a él consigue reorganizar el conocimiento y adoptar nuevos elementos del entorno. No es capaz aún de seguir las reglas del juego ya que no ha llegado a generalizar comportamientos. El egocentrismo es muy marcado.

- Etapa de las operaciones concretas. De los 7 a los 11 años (aproximadamente la etapa de primaria). Empieza a entender situaciones y objetos en las que tiene que ver más de un factor (por ej. color, forma y material). Esta comprensión sólo está asegurada si el niño puede manipular los materiales con sus manos. Si utilizásemos símbolos para explicarle el principio de conservación, el niño usará la memoria para repetir lo memorizado, cuando se lo pidan. En esta etapa también el niño tiende a ordenar sus experiencias en un todo general (compara las verdades con las experiencias de su entorno). Aprende además a intercambiar factores, comparar resultados, ver la otra cara de las cosas, a apreciar diferencias cada vez más sutiles, a medir y anotar los resultados,… Abandona el egocentrismo para hacerse más social, se hace más consciente de las necesidades del otro, de los puntos de vista ajenos. El niño justifica sus ideas, sus explicaciones son cada vez más lógicas.

Los períodos sensitivos (MONTESSORI)


Están fundamentados en la biología y en el constructivismo de la mente. Son períodos de ciertos impulsos fuertes que guían a los niños a escoger una actividad específica que es primordial para su progreso. Hay períodos sensitivos para el orden, el lenguaje, el movimiento y el refinamiento sensorial. No hay más que observar a un niño pequeño y es obvio que el desarrollo de su mente sucede mediante el movimiento. Si el niño es respetado en cada uno de los períodos, dándole oportunidad de desarrollarse según sus necesidades de aprendizaje, se muestra activo sin ser inquieto, se armonizan sus movimientos, se ordena interiormente. El niño puede pasar largos ratos de concentración trabajando sobre la tarea, sin cansarse. Más bien, siente una gran satisfacción por la actividad, alcanzando una hermosa disciplina dentro de la libertad de organizar su propio trabajo.